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Bordar y tejer son actividades ancestrales, todos y todas hemos visto a nuestras abuelas, madres, tías e incluso a algunos hombres de nuestras familias perderse horas en el movimiento de sus agujas e hilos. Estas actividades consideradas generalmente domésticas encierran en sí mismas una característica que seguro nuestras abuelas conocían perfectamente, están íntimamente relacionadas con la meditación y el mindfulness.

El mindfulness es una técnica que nos permite desarrollar una conciencia plena para  centrarnos en el momento presente, reducir el parloteo mental y los pensamientos negativos, así como la ansiedad respecto al futuro. Se trata de entrenar a nuestra mente para experimentar una sincera aceptación del momento observando nuestra respiración, tomando conciencia de donde situamos nuestra atención, el modo en que lo hacemos, los pensamientos que tenemos sin juzgar ni intentar controlarlos. Esta aceptación nos permite vivir de manera más libre y enfrentar de mejor manera el estrés, la ansiedad, la depresión o el dolor.

Sin embargo en el diario vivir con su frenético ritmo de vida se nos puede dificultar enfocarnos y darnos un espacio para practicar la meditación y la atención plena, además de parecer una actividad demasiado abstracta. Por fortuna existen actividades cotidianas que debido a la naturaleza repetitiva, creativa y rítmica de la tarea permiten entrar en estados de trance o flujo y entrenar la atención plena; entre estas actividades se encuentran expresiones del arte textil como el bordado y el tejido, y es que crear algo a través de manualidades nos beneficia de distintas maneras.

Por un lado se encuentra la vivencia en sí misma, cuando estamos involucrados en una actividad creativa se genera una sensación de plenitud, de utilización de nuestros talentos, la percepción del tiempo se modifica, sintiendo que este pasa más lento y te sientes parte de algo mucho mayor. La sensación de que el tiempo se detiene se puede deber a que nuestro sistema nervioso solo puede procesar cierta cantidad de información a la vez, por ejemplo es muy difícil escuchar y entender a dos personas que te hablan a la vez. Cuando alguien comienza a crear, el trabajo que debe hacer el cerebro implica tantas y diferentes áreas que fuera de esa actividad creativa la existencia se “suspende temporalmente”. Algunas de las habilidades y áreas que se utilizan son  la memoria, atención, imaginación, resolución de problemas, procesamiento visual-espacial y la ejecución motora de la actividad, habilidades que además, al ser ejercitadas, se vuelven más eficientes.  Por otro lado tenemos a la  dopamina, este neurotrasmisor es liberado por el centro de recompensas del cerebro cuando hacemos algo agradable, es decir, la liberación de dopamina equivale a placer. El placer en un principio fue un modo de motivarnos para hacer cosas que favorecían la supervivencia y la reproducción de la especie, como comer y tener sexo, con el tiempo hemos evolucionado para que el cerebro libere dopamina en actividades creativas tan dispares como bailar, pintar, decorar un pastel, tejer o bordar. Se ha demostrado que la dopamina en un antidepresivo natural y ayuda a enfrentar situaciones de estrés o dolor, por lo tanto, al realizar actividades creativas podemos experimentar sensaciones de placer o relajo que nos pueden ayudar a transitar de manera más amigable por las situaciones complicadas de la vida.

El mindfulness a través del arte textil busca transformar una actividad considerada cotidiana o mundana en un ritual, generando un cambio de conciencia en donde se pasa de estar orientados a los resultados a estar orientados al proceso, llevando la conciencia a los detalles pequeños y diminutos de la propia experiencia, haciéndonos conscientes de donde situamos nuestra atención, el modo en que lo hacemos, los pensamientos que tenemos y en nuestras respiración mientras se va realizando la actividad. Se puede vivenciar la fluidez, ese momento en donde el tiempo te absorbe y nada mas parece importar, experimentando de manera consciente sensaciones de paz y felicidad, lográndose efectos similares a los de la meditación. Se genera una sensación de estar completamente involucrados en lo que estamos haciendo, acompañado de claridad y de saber qué es lo que quieres hacer en cada momento.  Cuando le prestas atención al patrón que elegiste con anterioridad para tejer o bordar, al color y textura de los hilos, al roce del material con las manos, a como se desliza la lana por el ganchillo, a las manos moviéndose de determinada manera, a un ritmo constante, poco a poco la mente deja de ir al pasado o al futuro y se queda plenamente atenta en el presente. Además las actividades creativas que requieren dedicación y práctica  nos permiten desarrollar un fuerte sentido de autoeficacia el cual es clave para enfrentar los desafíos de la vida.

 

Objetivos específicos:

  • Conocer conceptos básicos del mindfulness.
  • Entrenar al cerebro para permanecer en el momento.
  • Hacer que el mindfulness sea efectivo.
  • Reconocer la importancia de dedicar tiempo a la higiene mental.
  • Aumentar el pensamiento intencional y volitivo.
  • Comprender el poder de la respiración.
  • Aprender a distanciarse de los pensamientos de ansiedad, el parloteo mental y la negatividad emocional.
  • Aprender a dejar ir, aceptar las cosas como son.
  • Superar el perfeccionismo.
  • Aprender a agradecer, a reconocer y centrarse en los aspectos positivos.
  • Centrar la atención en aquello que nos proporciona orgullo y autoestima

Horas: 2 horas cada sesión

Sesiones: 10

Frecuencia: quincenal.

Aforo: 5 personas

Materiales: – Aguja Crochet numero 3

  • 3 ovillos de lana distintos colores.
  • Bastidor.
  • Tela para bordar
  • Hilo de bordar mouliné. 10 ovillitos de distintos colores.
  • Aguja para bordar.
  • Tijera.

Precio: 40  mensuales.

Destinatarios: jóvenes y adultos.

No se necesita conocimiento previo.

Facilitadora: Psicóloga Natalia Figueroa Ruiz, Master psicología de la Educación.

Contato: natagra.figueroa@gmail.com

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